Como verán cada vez se se pone más dificil.
Mi abuelo es uno de todos esos. Si ya viste los dos post anteriores, te darás cuenta.
Buscalo y dime donde está.
Suerte amigos.
Como verán cada vez se se pone más dificil.
Mi abuelo es uno de todos esos. Si ya viste los dos post anteriores, te darás cuenta.
Buscalo y dime donde está.
Suerte amigos.
Un bondi, (carromato de primer mundo), a una luminosa ciudad, la semana pasada tomé. Un lugar donde los ladrillos de las casas olían puerto, y a peces voladores un puñado de recuerdos.
Un viaje a la frontera, tajo del mundo, donde los continentes están a 60 Km, y no se chocan, quizás algún día si, pero por la parte estrecha. Ahí recordé las batallas, y la sangre en las espadas y sus brillos... en los comienzos del fuego, donde una lengua ardida lamía tan vulnerables inocentes se cruzaban. Pensé en los amores bien vividos y en los crueles, en las guerras antiguas y en las mediáticas modernas, en los días sin bandera y sin gobierno. En los barcos que llevan y traen ilusiones, en la red que nos contiene, en sutil lote hábitad de gamas diversas, donde la locura parece tener cordura y el color de la epidermis: Es el de la sustancia incorpórea.
Cuando los platillos suenan comienza el alba, cuando los cañones lanzan las bombas, estallo como el corazón de muchos, cuando el napalm inflama, quema como el amor.
¡Oh redoblante de rulos y marcha! llévame al campo verde, donde los vivos mueren en los brazos de mamá,. Ese lugar espejado, que une los ojos con el cielo, donde el Dr de las almas sana, donde el icono cruz identifica a los de sueño eterno.
¡Oh bombo campesino! te juro que no siembro en las comarcas que se olvidan, no hay arado aún que abra esa tierra que los entierra.
Foto: Sol
Carta a mi otro yo
Envuelto en un aroma a fruta podrida, lechuga de Cádiz y pescado frito en el pasillo de un asilo digo: -Ya es tiempo de morir- porque el cuerpo humano lo solicita por escrito. Porque cuando intento nadar me ahogo chapoteando en aguas no precisamente caídas del firmamento.
Yo sé que lo mejor para todos es nacer en la sopa del dolor, (nadando, usando la cuchara de trampolín), para luego morir riendo, mientras nos acostumbramos al astro y a los idiotas.
Sé que vos sos un corrosivo de un país diezmado, pero no tenés salvación, y encima querés deslumbrar con ese léxico astuto extraído con ligereza del diccionario subnormal.
Es tiempo de morir calavera, mientras nos miran todos, sobre todo, los escritores de sobretodo, que mucho escriben y poco dicen, que tachan y hacen ruido, como las prontas trompetas plateadas que suenan en vísperas del que se ahoga, acompañadas por chirimita, redoblante y bocinas de rescate.
Es hora de sucumbir, como el perro de la esquina, aplastado, como una cucaracha (haciendo ese ruido repugnante “crash”, largando ese líquido blanco), cuando la pisa la rueda. Morir, de ala delta vaginal, en una cazuela de girasoles, a la vera del chorro de vino y entre tus piernas, pegando con saliva la goma venenosa de tus dulces sueños.
A veces rezo por nosotros, para no estar solo en el minuto final, para no padecer la aflicción de unos cuantos versos incompletos.
Foto: Sol